Lo leí por primera vez en la clase de Literatura Mexicana Contemporánea, que seguramente fue en el mismo semestre en que llevé Italiano II porque en la primera página están escritas dos direcciones de radio online italiano: www.radioitalia.it, www.radio24.it.
De nuevo, este libro fue patrocinado por Ramón Martínez. Por aquella época yo había descubierto a José Revueltas y me frustré un poco cuando me enteré de que no lo analizaríamos ni en esa clase ni nunca durante lo que quedaba de la carrera.
De José Agustín lo único que sabía en concreto era que de chavo había estado enamorado de Angélica María, por la época en que hizo su película loca de 5 de chocolate y 1 de fresa o algo así, y que era un contraculturoso de cepa. Cuando leí La Tumba me convertí en su fan.
Reviví al libro para dar un miniseminario a dos de mis alumnos que tenían que cursar la materia fuera de semestre, uno por reprobar y otro por desfase. Les gustó bastante, de hecho me dijeron que era uno de los pocos libros que habían leído completos y con el que se habían sentido identificados y reconciliados con la literatura y con los libros “sin dibujitos”.
Desperté de nuevo, a las diez, para ver el cheque: tres mil pesos, mexican currency. Me dio rabia. Hubiera preferido cualquier cosa, zapatos, un frijol o cualquier chuchería, menos dinero.
Muchos de mis exalumnos llevan vidas al límite, tal como Gabriel Guía, y este libro me recuerda lo mucho que los quiero y que me preocupo por ellos.
Y siempre espero que nunca lleguen a escuchar el incesante clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic clic
Etiquetas: exalumnos, José Agustín, La tumba
Octubre 20, 2008 a las 9:05 pm |
El final nunca me ha gustado, pero en realidad es una novela corta muy buena, es fácil de leer y sí es fácil identificarse, sobre todo cuando eres chavito y no sabes qué hacer con tu vida
Aunque a mí me gusta más De Perfil. Soy fan también! =)